miércoles, 22 de diciembre de 2010

Nochebuena con sabor dominicano

Brevemente en mi adolescencia, tuve un novio que me regaló un paquete de Coca Cola de cereza – "Cherry Coke", como regalo de Navidad. Ni siquiera lo envolvió, y para colmo – fue como si no lo hubiera comprado por si mismo, dado el caso que lo tomó de la bodega de sus padres. "Feliz Navidad!", me exclamó mientras yo examinaba el paquete frío con ojos de incredulidad, tanto así como si nunca en mi vida hubiera visto un paquete de soda.

"Sé cuánto te gusta la gaseosa Cherry Coke", dijo con la más elemental conjetura de arrepentimiento en su voz, sin duda, sintiéndose culpable por el gran regalo que yo le había preparado - un radio de casete portátil que me costó dos meses de ahorros para comprar, y que cuidadosamente había envuelto en tela de lino, amarrado con un lazo dorado y cerezas como adorno.
Ahora con más años encima, sé que a veces es necesario recibir un regalo horriblemente desquiciado para entender lo que verdaderamente es el significado de la temporada navideña.

En estos días de diciembre, la pasamos de fiesta en fiesta en Nueva York, sin embargo, en la República Dominicana, mi tierra natal, vemos que las celebraciones de este mes son más tradicionales, y se realizan alrededor de la mesa, con familia y amigos íntimos por vía de platos caseros .
Las cenas decembrinas en la República Dominicana se destacan con algunos platos tradicionales, como el puerco asado, "niños envueltos" – repollo relleno con carne y especias, "asopao" de camarones, arepitas de yuca, pasteles en hoja de plátano y/o de yuca (rellenos de pollo, res, o cerdo); quipes de carne (estilo albóndigas, hecho con trigo Árabe, que le llaman "tipile"), como también se rompe el ayuno del día con queso saladito – acompañado por guayaba y casabe, o con las famosas "habichuelas en clavo dulce."

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